abro la puerta y te veo
humedecida
sugerente
te hago esperar
sos paciente y siempre
podés estar un poquito más linda
llenás mi balde
de ansiedad
y ahí te busco y
te doy un beso de prepo
no te quejás
sos más amarga que todas mis amarguras
y te inclinás
mojas mis labios, mi garganta
todos mis cuerpos
todas mis nostalgias
siempre estuviste parada en la vereda de mi cuadra
domingo, 18 de noviembre de 2012
lunes, 12 de noviembre de 2012
tiempo.
nada me abraza
nada me atrasa
las horas
no
alcanzan
enemigo el reloj
apura
me para.
digo mucho
entiendo poco
pienso nada
me paranoiquea
nada me detiene
sólo el tiempo
que es muy corto
hasta que me paraliza
eterno.
nada me atrasa
las horas
no
alcanzan
enemigo el reloj
apura
me para.
digo mucho
entiendo poco
pienso nada
me paranoiquea
nada me detiene
sólo el tiempo
que es muy corto
hasta que me paraliza
eterno.
Antítesis.
Esa tarde morí
no voy hablar de cómo ni por qué
sólo voy a decir que hubiera preferido que me pase de noche.
me parece mucho más ameno que morir al rayo del sol
más agradable que enfrentarse a aquel contraste entre la luz y la penumbra:
la paradoja de que mientras yo muero, en la casa de al lado mis vecinos miren telenovelas
elijan qué merendar
ayuden a sus hijos a hacer las tareas
y mierda, yo estoy agonizando, no me resulta tan linda la tarde
despejada
Yo
me estoy muriendo
vos seguí con el curso de tu vida
Una vez me preguntaron qué me gustaba tanto de la noche:
la luna.
es para mí esa luz al final del tunel de la que todos se llenan la boca.
La primera vez que vi a alguien a los ojos mientras conjeturaba la frase a los futuros muertos
noté que cuando dicen "ve hacia la luz" buscan que vayas a la luna
quieren que saltees la capa de ozono y vayas de lleno al satélite
que caigas ahí y te quedes quieto como si no estuvieras
pero
nunca nadie se dio cuenta
y por eso los muertos no desaparecen.
no voy hablar de cómo ni por qué
sólo voy a decir que hubiera preferido que me pase de noche.
me parece mucho más ameno que morir al rayo del sol
más agradable que enfrentarse a aquel contraste entre la luz y la penumbra:
la paradoja de que mientras yo muero, en la casa de al lado mis vecinos miren telenovelas
elijan qué merendar
ayuden a sus hijos a hacer las tareas
y mierda, yo estoy agonizando, no me resulta tan linda la tarde
despejada
Yo
me estoy muriendo
vos seguí con el curso de tu vida
Una vez me preguntaron qué me gustaba tanto de la noche:
la luna.
es para mí esa luz al final del tunel de la que todos se llenan la boca.
La primera vez que vi a alguien a los ojos mientras conjeturaba la frase a los futuros muertos
noté que cuando dicen "ve hacia la luz" buscan que vayas a la luna
quieren que saltees la capa de ozono y vayas de lleno al satélite
que caigas ahí y te quedes quieto como si no estuvieras
pero
nunca nadie se dio cuenta
y por eso los muertos no desaparecen.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Mosca.
tanto tonto detalle
y tu costra en mal estado
mi exoesqueleto es fuerte
y quebradizo
vuelo
hasta que un repasador me mate
zumbo
llamo a los otros que vengan a mí
choco contra el vacío
ventana que no veo.
y tu costra en mal estado
mi exoesqueleto es fuerte
y quebradizo
vuelo
hasta que un repasador me mate
zumbo
llamo a los otros que vengan a mí
choco contra el vacío
ventana que no veo.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Pies.
Hoy les traigo una propuesta indiscreta. No, indiscreta no es. Es indecente, aunque no del todo. Bueno, veo complicado el trabajo de encontrar la palabra justa, así que se la cedo, decidan ustedes el adjetivo que quieren colocar a la derecha de "propuesta".
Lo que yo quiero pedirles es que mañana
salgan descalzos a la calle. Completamente descalzos. Ni siquiera lleven sus botas en el bolso porque no los querrán usar.
No.
No usen zapatos mañana. Ni zapatos, ni sandalias, ni ojotas, ni alpargatas, ni zapatillas ¡Nada! Sólo sus bonitos pies y disfruten de la sensación que da pisar las baldosas esas que tienen piedritas y que parece que pinchan pero en realidad percibirlas pueden ayudarnos a tener un lindo contacto con las terminaciones nerviosas que están en nuestras plantas. Además, ¡qué bellos se ven sus pies sin ataduras!
No se preocupen por los variados obstáculos con los que pueden ustedes toparse. Confíen en su inteligencia y en su visión para esquivarlos. No crean ustedes que son torpes, los pies en el piso quitan toda estupidez y nos trae avivamiento. El contacto de la tierra con nuestros cuerpos siempre es bueno y no debe ser olvidado por la distancia que el asfalto nos dejó.
No sean tímidos si la gente que usa zapatos los mira con caras extrañas. ¡Son ellos los extraños!
(he aquí el por qué de sus caras)
Son ellos los que aún no se atrevieron a desafiar al enemigo, que hoy es el zapato.
Además, me parece una prudente decisión aclararles que yo me he atrevido a caminar sin los zapatos por calles y avenidas y jamás noté las caras extrañas, es que mis ojos estaban ocupados velando por mis pies. Y acá, sólo en este caso, sí acepto que miremos nuestro ombligo, los ombligos de los encadenados siempre suelen ser feos y malintencionados.
¿Quién fue el ridículo que inventó el calzado? Imagino que tendrá una buena excusa como que un día iba caminando por la calle y pisó en un lugar poco agradable donde había un clavo y se lo incrustó de lleno en el talón. No, no, realmente pido una buena excusa, esa no es suficiente como para someter a cada maldito caminante a llevar siempre un envoltorio de tela, goma, cuero y, en el peor de los casos, metal encapsulando nuestras pieles, sin olvidar la maldita regla de que estos envoltorios deben sí o sí combinar con nuestras ropas.
Otra cosa que les quiero pedir, la última, ya me estoy por ir: no se subleven contra sus pares. Lo sé, los he visto: son necios, ciegos y a veces saben ser muy detestables, pero son víctimas, no cómplices.
Sublévense contra sus zapatos: arma blanca todavía no declarada como tal.
Nota: Si deciden llevar a cabo la propuesta un día de lluvia tengan en cuenta que abajo de las baldosas corren cables asesinos que pueden electrocutarlos, me lo dijo un tachero. Me sorprendió lo fácil que puede morir una persona.
Lo que yo quiero pedirles es que mañana
salgan descalzos a la calle. Completamente descalzos. Ni siquiera lleven sus botas en el bolso porque no los querrán usar.
No.
No usen zapatos mañana. Ni zapatos, ni sandalias, ni ojotas, ni alpargatas, ni zapatillas ¡Nada! Sólo sus bonitos pies y disfruten de la sensación que da pisar las baldosas esas que tienen piedritas y que parece que pinchan pero en realidad percibirlas pueden ayudarnos a tener un lindo contacto con las terminaciones nerviosas que están en nuestras plantas. Además, ¡qué bellos se ven sus pies sin ataduras!
No se preocupen por los variados obstáculos con los que pueden ustedes toparse. Confíen en su inteligencia y en su visión para esquivarlos. No crean ustedes que son torpes, los pies en el piso quitan toda estupidez y nos trae avivamiento. El contacto de la tierra con nuestros cuerpos siempre es bueno y no debe ser olvidado por la distancia que el asfalto nos dejó.
No sean tímidos si la gente que usa zapatos los mira con caras extrañas. ¡Son ellos los extraños!
(he aquí el por qué de sus caras)
Son ellos los que aún no se atrevieron a desafiar al enemigo, que hoy es el zapato.
Además, me parece una prudente decisión aclararles que yo me he atrevido a caminar sin los zapatos por calles y avenidas y jamás noté las caras extrañas, es que mis ojos estaban ocupados velando por mis pies. Y acá, sólo en este caso, sí acepto que miremos nuestro ombligo, los ombligos de los encadenados siempre suelen ser feos y malintencionados.
¿Quién fue el ridículo que inventó el calzado? Imagino que tendrá una buena excusa como que un día iba caminando por la calle y pisó en un lugar poco agradable donde había un clavo y se lo incrustó de lleno en el talón. No, no, realmente pido una buena excusa, esa no es suficiente como para someter a cada maldito caminante a llevar siempre un envoltorio de tela, goma, cuero y, en el peor de los casos, metal encapsulando nuestras pieles, sin olvidar la maldita regla de que estos envoltorios deben sí o sí combinar con nuestras ropas.
Otra cosa que les quiero pedir, la última, ya me estoy por ir: no se subleven contra sus pares. Lo sé, los he visto: son necios, ciegos y a veces saben ser muy detestables, pero son víctimas, no cómplices.
Sublévense contra sus zapatos: arma blanca todavía no declarada como tal.
Nota: Si deciden llevar a cabo la propuesta un día de lluvia tengan en cuenta que abajo de las baldosas corren cables asesinos que pueden electrocutarlos, me lo dijo un tachero. Me sorprendió lo fácil que puede morir una persona.
lunes, 5 de noviembre de 2012
No ser nada, ser todo.
No somos ni ángeles a la derecha de Dios ni demonios sirviéndole el té a Satán
(somos mucho menos)
ni amantes locos y efímeros ni amistades calmas y duraderas
ni arte ni ciencia somos, no solucionamos nada.
ni el espacio ni el vacío: agujeros negros
no somos mamíferos, no somos vegetales, no somos hongos
ni humedad
no somos ni los áboles que en otoño dejan sus hojas sueltas
ni las flores que en primavera se vuelven muchas
ni fiesta ni siesta
stand by
ni las estalactitas que caen en las cuevas frías ni las estalagmitas que de ellas salen
no somos
ni el mate amargo del sur ni el café fuerte del norte
mucho menos somos
playa o montaña
la arena que quema los pies
el hielo que congela nuestras manos
ni invierno ni verano primaveraotoño: ese híbrido tampoco
ni cielo azul ni tierra verde somos
no somos pavimento, no somos pasto
ni máquina ni naturaleza
nada.
no somos cuerdos, no somos locos
ni esquizofrénicos ni psicópatas
ni videntes ni ciegos
ni cuadripléjicos ni atléticos
porque
no hacemos nada
no somos los anillos en los dedos de las reinas de Inglaterra
ni la tierra en las zapatillas de los pibes de Lugano
ni billetes ni monedas
no.
ni dolar ni euro ni real: cambio
no somos nubes, no somos soles
ni destellos ni sombras podemos ser
no somos ni los colores ni su ausencia
no somos muchos, ni somos pocos
la fotografía no nos ve
no somos.
ni palabra ni silencio somos
no somos los buenos libros que nos hizo repensar la vida entera
no somos.
no somos ese texto que te dijo la profesora que leyeras
no, ocurre que mucho menos somos.
no somos ni un granito de arena ni el inconmensurable universo
no somos putas, no somos monjas
no somos monstruos ni exorcistas
no somos
ni religiosos ni paganos, ni herejes, ni profanos
ni Cristo ni Judas somos
no somos facultad ni discapacidad
no somos gatos ni perros
ni aves ni murciélagos
ni árbol ni maleza
ni conductores ni peatones
no somos ni transeúntes ni eternos
ni música, ni libros, ni poemas, ni canciones
ni guitarra, ni batería, ni cama, ni silla, nada.
ni pies, ni manos, ni cuerpo somos.
no somos mente, no somos alma
ni pantalón ni remera
no somos ni la madrugada de enero ni el atardecer de agosto
ni refugio ni desamparo, ni estrella ni satélite
nada.
no
somos
absolutamente nada
somos todo.
(somos mucho menos)
ni amantes locos y efímeros ni amistades calmas y duraderas
ni arte ni ciencia somos, no solucionamos nada.
ni el espacio ni el vacío: agujeros negros
no somos mamíferos, no somos vegetales, no somos hongos
ni humedad
no somos ni los áboles que en otoño dejan sus hojas sueltas
ni las flores que en primavera se vuelven muchas
ni fiesta ni siesta
stand by
ni las estalactitas que caen en las cuevas frías ni las estalagmitas que de ellas salen
no somos
ni el mate amargo del sur ni el café fuerte del norte
mucho menos somos
playa o montaña
la arena que quema los pies
el hielo que congela nuestras manos
ni invierno ni verano primaveraotoño: ese híbrido tampoco
ni cielo azul ni tierra verde somos
no somos pavimento, no somos pasto
ni máquina ni naturaleza
nada.
no somos cuerdos, no somos locos
ni esquizofrénicos ni psicópatas
ni videntes ni ciegos
ni cuadripléjicos ni atléticos
porque
no hacemos nada
no somos los anillos en los dedos de las reinas de Inglaterra
ni la tierra en las zapatillas de los pibes de Lugano
ni billetes ni monedas
no.
ni dolar ni euro ni real: cambio
no somos nubes, no somos soles
ni destellos ni sombras podemos ser
no somos ni los colores ni su ausencia
no somos muchos, ni somos pocos
la fotografía no nos ve
no soy mujer, no soy varón
no sos real ni un impostor
no somos hogar ni somos plaza, que también puede ser tu hogarno somos.
ni palabra ni silencio somos
no somos los buenos libros que nos hizo repensar la vida entera
no somos.
no somos ese texto que te dijo la profesora que leyeras
no, ocurre que mucho menos somos.
no somos ni un granito de arena ni el inconmensurable universo
no somos putas, no somos monjas
no somos monstruos ni exorcistas
no somos
ni religiosos ni paganos, ni herejes, ni profanos
ni Cristo ni Judas somos
no somos facultad ni discapacidad
no somos gatos ni perros
ni aves ni murciélagos
ni árbol ni maleza
ni conductores ni peatones
no somos ni transeúntes ni eternos
ni música, ni libros, ni poemas, ni canciones
ni guitarra, ni batería, ni cama, ni silla, nada.
ni pies, ni manos, ni cuerpo somos.
no somos mente, no somos alma
ni pantalón ni remera
no somos ni la madrugada de enero ni el atardecer de agosto
ni refugio ni desamparo, ni estrella ni satélite
nada.
no
somos
absolutamente nada
somos todo.
jueves, 1 de noviembre de 2012
Harén.
El pelo de Martina
las cejas de Julieta
los ojos de Camila
las orejas de Rosana
la boca de Mariela
las mejillas de Delfina
el cuello de Luisina
los hombros de Gabriela
los pechos de Aldana
los brazos de Agustina
la panza de mi hermana
el ombligo de Jimena
el sexo de Florencia
el culo de Tatiana
las piernas de Dolores
(mis dolores de piernas)
los pies de todas ellas:
son mi harén
las cejas de Julieta
los ojos de Camila
las orejas de Rosana
la boca de Mariela
las mejillas de Delfina
el cuello de Luisina
los hombros de Gabriela
los pechos de Aldana
los brazos de Agustina
la panza de mi hermana
el ombligo de Jimena
el sexo de Florencia
el culo de Tatiana
las piernas de Dolores
(mis dolores de piernas)
los pies de todas ellas:
son mi harén
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