viernes, 24 de agosto de 2012

Culpa.

Estoy en un bar, tranquila, leyendo algún buen libro que me está absorbiendo. Miro de vez en cuando a una esquina o la otra pero no encuentro nada más llamativo que mis hojas, entonces tomo un sorbo de mi cortado y vuelvo la vista a la novela. Sigo leyendo. Siempre tuve la costumbre de mirar hacia mis lados cuando tengo un libro en mi mano, creo que es para no desubicarme en tiempo y espacio. Acordarme que estoy en Flores, en El Balón, tomando un café a las cinco de la tarde, quizá las seis.
En fin, aquí estoy, compenetrada con mi libro, devorándome oración por oración, sonriendo con los planteos del personaje, sonriendo. Pero en uno de mis ojeos veo a una mujer sola, más que sola, cruzando la calle y mirándome. Me quita instantáneamente la sonrisa, me mira fijo. Creo que me reconoció, que me recuerda de algún lado pero yo a ella no puedo reconocerla ni remotamente. No tengo en mi memoria el haberme relacionado con una persona así. Descuidada, con el pelo enmarañado, crecido, sin algunos dientes, sin arreglarse y  puedo divisar que sin ganas de estar prolija, ¿para qué? Camina un poco renga, es que lleva una carga más pesada que tangible, y se acerca a mí, con la mirada al suelo. Yo cierro el libro y espero a que me hable, imagino que me va a preguntar una calle, la hora, algo... Pero no, no hace más que erguir la cabeza y enfocar sus ojos en mí. No hace más que eso pero me basta. Esos ojos, los más profundos que vi jamás, los más tristes. Ojos negros, completamente negros y descolocados. Muestran una tristeza hundida pero una alegría superficial, pues se está riendo con su boca incompleta. ¿Se está riendo? ¿Qué le pasa? ¿Cómo es que tiene ganas de reírse? Creo que está contenta de verme, pero yo no entiendo por qué.
Me mira tan fijo que creo que tengo que hacer algo. La observo y pienso "espero que no se enoje conmigo" entonces le acaricio la cara y ahí comprendí, recordé quién era, recordé todo. Ya he acariciado esa piel, he tenido esos ojos en frente mío y esa risa, que pocas veces escuché, me resulta familiar. Ya sé.
-Mamá, ¿qué te hice?
Lloro.

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